Día 3. La sombra
El tercer día caminamos de Salas a Tineo.
La noche previa, en Salas, no fue reparadora. Y aunque la caminata en sí no fue difícil, fue un día de sombras, en realidad cuando lo describí primero dije “fue un día de mierda”.
Cerca de Tineo hay muchas granjas de vacas, con sus respectivos olores… pero además fue un día en que mi mente puso a flote pensamientos inútiles, de esos que hay que desechar.
Así, valoro que esos pensamientos hayan venido a flote, ahora puedo desecharlos.
¿Y con que me quedo?
—Con la enseñanza de Lolis (de la cofradía): estando arriba en la montaña, mirar hacia abajo y ver todo lo que he avanzado:

Y me quedo también con las Campanas de cambio, que aunque son los cencerros de las vacas, elijo que sean campanas de cambio. Y escucharlas.
Los cencerros me hicieron pensar sobre ¿cuál será “el cencerro” que cuando yo paso otros dicen “ahí va Sylvi”? Espero que sea un “sonido” agradable como este…
Me quedo, sobre todo, con los muy hermosos caminos que caminé, cuya belleza no recuperan estas fotos, pero alguna idea darán:


Hasta que finalmente llegamos a Tineo, con su valle espectacular:

Y claro, también hubo Hortensias en el camino:

Y un texto en la iglesia que habla sobre el dolor, que no existe
Y en el dormitorio (que era un calabozo pues estaba dejado del “Palacio de Merás”) el texto de Machado al que Serrat le puso canción tan bonita:
Sí, era un calabozo. No llegaba señal del celular, no había ventanas, poca luz, etc…

Mi registro de la caminata y los sellitos del día:






septiembre 2, 2024 @ 8:08 am
Contraste para tus días brillantes mi querida amiga, para poder valorar la belleza y el amor donde sí los hay ❤️
septiembre 2, 2024 @ 11:50 am
Si el dolor no existe… ¿qué sí existe?
septiembre 2, 2024 @ 3:02 pm
Es pregunta de examen, ¿profe?