Postdata. El Camino comienza ahora.
¿Y qué pasó después de llegar a la Catedral de Santiago?
La noche del primer día tuvimos el privilegio de hacer un recorrido nocturno por la Catedral. Junto a otras 23 personas disfrutamos el silencio y esplendor del edificio, escuchamos una explicación detallada de los diferentes espacios que lo constituyen, visitamos la tumba del apóstol y abrazamos la imagen haciendo nuestras peticiones, como dicta la tradición. Nos explicaron el magnífico y restaurado Portal de la Gloria y nos permitieron tomar foto solo desde un punto de la visita.


La mañana siguiente entramos a misa de 9:30. Algunos generosos peregrinos mexicanos pagaron por el Botafumeiro. ¡Ah que cosa tan bonita! El sonido del órgano mientras los ocho tiraboleiros lo hacían funcionar… magnífico. No tome fotos ni video, me concentré en disfrutarlo.

El jueves que llegamos, además de comer un pulpo delicioso, paseamos por el parque, escuchamos una rondalla cantar Cielito Lindo, cenamos buenísimo (a ver, a sufrir no venimos…) y luego hicimos el recorrido nocturno.

El viernes, después de la misa encontramos a Marisa, compañera peregrina, fuimos al mercado de abasto, al museo de la Catedral, a comer buenísimo (que lo comido nadie nos lo quita, decía el abuelo) y a cenar con la buena amiga Alex.



El sábado nos fuimos a Finisterre en autobús, comimos no-tan-rico-pero-se-agradece, caminamos por la playa, y en la tarde fuimos al faro a disfrutar del atardecer.











¡Quéeeee chulada! Además eso de brindar (aunque el “vino” no fuera vino) y comer bocadillos caseros nos sale ya muy bien: queso, jamón del bueno, mini tostas y ya está.


El domingo regresamos temprano al faro para ver el amanecer. Las fotos lo cuentan mejor.



Comer, descansar, nutrirse. Seguir asimilando. La misa con bendición a peregrinos fue una bonita manera de concluir El Camino (o de empezarlo).
Ahora sí, creo que los bastones llegaron hasta aquí. El resto del viaje cambia de tono, ritmo y propósito.

Encore
De camino de Finisterre a Oporto, un breve descanso en Santiago que permite una última contemplación de la Catedral, desde el mirador de la Alameda (cosa que nos había quedado pendiente), en un día espectacular.



septiembre 17, 2024 @ 3:32 pm
Efectivamente el camino comienza ahora…
Oye, luego me platicas eso de que: «Algunos generosos peregrinos mexicanos pagaron por el Botafumeiro».
septiembre 20, 2024 @ 4:44 pm
GRACIAS UNIVERSOOOOOOOOOOO!