Dejarme llevar

Estoy aprendiendo -y practicando- dejarme llevar.
Evito tomar el volante, incluso dejo el asiento del copiloto. Intento dejarme llevar, soltar el control.
Hoy lo intenté de nuevo, y de nuevo salté cuando quien conducía no tomó una desviación a la derecha, y quien copiloteaba tampoco le dijo. Hubo un gran frenón. ¿Y si me hubiera quedado callada? ¿En dónde está la línea entre dejarse llevar y dejarse sorprender o bien el deber de alzar la voz cuando algo va mal?
Mientras escribo, Bob Marley me recuerda: “Don’t worry, about a thing, because every little thing is going to be alright. Don’t worry.”