No, no tengo el corazón roto

Hace unas semanas, inauguré la categoría «Cuentos y recuentos de un corazón roto» en mi blog.
Veía corazones rotos por todas partes: en el cielo, en el jardín, por aquí, por allá. Luego cambié la perspectiva y me di cuenta que no son corazones rotos, sino remendados.

Mi corazón no está roto, aunque sí se rompió. Reconocer su fractura me permitió verlo desde dentro, asomarme hacia adentro y reencontrar pedazos de mí, cicatrices antiguas y olvidadas, adherencias que necesitaban salir a la luz para sanar.
Mi corazón ha sido sostenido. Está remendado, tiene rendijas por donde a veces se asoman las heridas. Algunas no cicatrizaron bien, y en cada una de ellas reconozco no solo el dolor, sino también el amor de quienes me sostuvieron mientras encontraba de nuevo mi camino.
Gracias por estar ahí.

junio 10, 2025 @ 2:46 pm
Woooowww comadrita conejita!!! Te quiero mucho y eres un bálsamo para mi presente… Gracias por tus palabras sanadoras