Cuando las abuelas son mensajeras…
Hoy tuve una mala mañana. Las cosas no salieron como deseaba.
Al volver a casa en la tarde, encontré delicioso arroz con leche, y un recado lleno de amor. Un apapacho divino, celestial.
El día termina con una rebanada de pastel de chocolate que cocinó la abuela de mis hijos… ¡Qué delicia!
Las abuelas son mensajeras de Dios. Y yo soy afortunada y feliz. Me siento agradecida.
