Día 2. Venir desde tan lejos
Nicolaas, quien atiende el albergue Tulipán, en Salas, cuando nos recibió, dijo: “So, you came this far just for a hike?” (¿Viniste desde tan lejos para una caminata?)
—Sí, lo hice. (Y estoy muy agradecida por hacerlo)
Durante el día, AM y yo varias veces dijimos “¡mira, es como en Talpa!” O… “¡esta vista es como la de Cerro Viejo!” Y mira que sí lo era, excepto por el pavimento, pero la niebla es niebla:

Y cruzamos la carretera y caminamos por un costado de ella, y había tramos arenosos, y había otros difíciles, subidas complicadas, como en Talpa, sí.
Hoy estoy aquí. A más de 9 mil kilómetros de distancia. Vine a perderme, para encontrarme. Y podría parecer cliché, pero si me perdí. Justo hoy nos preguntábamos… ¿Cómo puede alguien perderse, estando el camino tan señalado? Basta con que te preguntes ¿y ahora para dónde?, hasta que aparece una señal, ya lo decía ayer… Hay señales en todos lados, de muchos tipos, pero todas te indican para dónde seguir, hasta que de verdad te perdiste y ya no hay señales.

Luego, están los mapas, que ayudan para decirte que vas bien, o que te has perdido. Aquí dos ejemplos que indican que estábamos fuera de ruta… sí, dos veces en el mismo día.

En la misma imagen, en la parte inferior, he colocado un ejemplo de cómo a veces podrías estar “en ruta” o “fuera de ruta”, dependiendo de cuál sea el mapa de referencia. Pero e mapa no sabe a dónde quieres llegar, en este caso yo tampoco sabía, solo quería comer algo, o como me corrigió acá un señor muy amable: “¡ah, quieres pinchar algo!” Bueno, pues para pinchar algo había que tomar la ruta del mapa de la derecha, y yo había optado por el mapa de la izquierda, para llegar a un monasterio en el que actualmente no hay servicio, pues festeja sus 1000 (sí, mil) años y está en remodelación. Aquí el monasterio (detrás de los árboles):

Hoy caminamos de Grado a Salas. Planeamos 22 kilómetros. Al final fueron casi 25. Las pequeñas desviaciones y quizá errores de cálculo quizá son el origen de la diferencia. Aún así no creo que hayan sido tres kilómetros. También sé que así pasa a veces, y que cuando esto pasa, los últimos kilómetros son larguísimos, el doble o triple. Creo que solo quien lo ha vivido podría saber a qué me refiero: 400 metros que es “tan solo” una vuelta a la pista parece lejísimos y es difícil llegar.


Lo hermoso de este camino: las hortensias. Crecen casi silvestres. Enromes. De muchos tonos. Y también hay otras flores muy lindas, aunque no las fotografié todas:

Agradezco también la comida, preparada con esmero. Pincho de tortilla para el almuerzo. Risotto con setas, papas con pulpo, lubina, coulant de chocolate, “Carajitos del Profesor”.

Casitas de ensueño (sí podría vivir ahí):

Paisajes encantadores:

Manzanos, perales, durazneros, ciruelos… zarzas que se me enacajaron en las piernas y me dejaron espinas que me quité rato después (no hay fotos de eso), pero sí del manzano:
Túneles y puentes:
Señales que me recuerdan que podrá parecerse a lo que sea, pero hoy estoy aquí, porque así lo elegí:
Esta noche dormiré en Salas, Asturias, España. Cerca de la torre.
Así inicié el día:
Y así lo terminé:
Que nunca nos falte razón para sonreír. La vida es hermosa. Aquí, ahora, allá, siempre.
Aqui mis sellitos del día:








agosto 30, 2024 @ 10:50 pm
Quiero tortilla española 🤤
septiembre 2, 2024 @ 3:14 pm
Yo como todos los dias, ¡¡por ti!!
septiembre 2, 2024 @ 11:36 am
Sí, perderse para encontrarse! pero ya no hace falta perderse… sólo encontrase y seguir…
septiembre 2, 2024 @ 3:01 pm
¡Exacto! En esas ando.