Liberar la ternura
No se requiere mucho para desesperarse con M. Cuando ya le dijiste tres veces lo mismo, respondiste sus preguntas cinco veces o después de escuchar diez veces la misma historia… es fácil perder la paciencia.
Lo que vale la pena no es fácil, lo correcto no es fácil. Pero no es tan difícil. Se trata sólo de ser tan tierno como sea posible. Llenarla de besos, abrazos, momentos de escucha, liberar la ternura.
Convivir con M me da oportunidad no sólo de ser tierna, también de enamorarme más de mi esposo al ver la ternura y alegría con que siempre la trata, y no se diga sonreír al ser testigo de los gestos de ternura -así sea tan sólo una mirada- que observo en aquellos que ven u conviven con M.