Transformación

Transformación.
Del latín tardío transformatio.
Nombre que describe la acción y efecto de transformar (dle).

Son ejemplos de transformación: la fotosíntesis, la digestión, la comubusión, la ebullición, la fermentación, la fisión, la evaporación, la fundición, la germinación, la metamorfosis.

Como lo explican acá, en biología, la metamorfosis es un proceso de cambio estructural y fisiológico; es un proceso natural y que se da -sí o sí- en una época específica y bajo ciertas condiciones.

La metamorfosis es también una buena metáfora de los cambios estructurales en la vida. Aunque las personas no necesariamente pasamos por ellas de manera natural, ni necesariamente forman parte del ciclo de nuestras vidas (sí, hay quien prefiere no cambiar, no crecer, no meterse en el «problema» que podría suponer replantearse la vida -o al menos una parte de ella-). Sí, fisiológicamente todas las personas vamos creciendo; con los años, con suerte y maduramos, algunos además elegimos transformarnos.

La transformación se produce desde dentro, y toma tiempo. Es un proceso. A veces elegido, otras veces asumido. Dicho de otro modo: Hay procesos en la vida que nos dan la oportunidad de transformarnos. Así, proceso y transformación van juntos: gracias al proceso me transformo, la transformación es un proceso.

A veces los procesos de transformación son transparentes, porque las personas seguimos habitando el mismo cuerpo, y quienes más lo percibimos somos nosotras mismas. Vivimos en el mismo cuerpo, pero con diferente gozo; miramos el mundo desde una perspectiva distinta, nos dejamos mirar por los demás desde otros ángulos.

Otras veces las transformaciones nos marcan para siempre. En mi cuerpo hay una marca que me recuerda la belleza de mi propia transformación, un recordatorio de que puedo y quiero florecer, que yo no era así -y qué bueno-, que ya no quiero ser oruga porque puedo ser mariposa.  Que dolió, pero valió la pena.