No andamos tan equivocadas
El dinero (y los ganchos y otros objetos valiosos) se pierde -aunque luego aparece-. Y hemos ido buscando y encontrando maneras de ayudar a M. con el asunto.
En el caso del paciente con demencia, la pérdida progresiva de la memoria ocasiona que se vuelva más ansioso y suspicaz con respecto a su dinero, acusando a los cuidadores de robarle cuando no puede recordar dónde lo dejó. En situaciones similares, Mace y Rabins proponen desproveer a la persona de todo contacto directo con las tarjetas de crédito, chequera, efectivo, etc. Sin embargo, administrar su propio dinero es una muestra de independencia que a las personas no les gusta perder, y por la cual estarían dispuestos a luchar. Por lo tanto, se recomienda a los cuidadores otorgarle al paciente una pequeña cantidad de dinero de la que pueda disponer, dejar notas visibles que le indiquen quién es ahora el encargado de la administración del hogar, así como tener paciencia y mantener la calma ante cualquier acusación de robo, comprendiendo la naturaleza del mismo.2
Lo escribo y lo borro, lo quiero decir de otro modo, no lo quiero decir. No quiero que sea así.