Verde tóxico
Ayer compartí la comida en casa de M. Tuve que escabullirme para lavar los trastes pues M sólo quería que yo comiera galletas, me acostara un rato a dormir o iniciara algún nuevo tejido.
El jabón para los trastes tenía un color verde muy peculiar. Familiar pero no apropiado… Descubrí que por alguna razón M rellenó el bote de jabón para los trastes con líquido para trapear con repelente para cucarachas.
¡Guácala!
¡Y sus manos! -me imaginé qué maltratadas pudieron haber estado quedando sus manos de lavar los trastes con este jabón varios días.
Cuando se lo conté a Linda, me hizo caer en cuenta de que -además- podría ser altamente tóxico si los trastes no quedaran bien enjuagados.
¡Cielos! Hay que observar con mucha atención el entorno de la abuela, pero también actuar decididamente y resolver el problema que se presenta. No valía la pena preguntar a M la razón del relleno equivocado, seguramente solo la angustiaría y se pondría a la defensiva. Corregí el bote de jabón para lavar los trastes, escondí lo más que pude el líquido para trapear y me preparé para el regaño que recibí por haber estado lavando los trastes… pero a la vez me sentí aliviada por haberme dado cuenta de que esos verdes tóxicos estaban fuera de lugar.
No hay como compartir la cotidianidad para poder cuidar y acompañar mejor.
